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martes, 30 de octubre de 2007

Anuario 2007: una forma de mostrar de mostrar la industria

Editorial publicado el 21 de Octubre de 2007

En estos días hemos publicado el Anuario conteniendo la oferta de Argentina en materia de productos de software y servicios informáticos.

Esta nueva versión, mejorada en la estética y contenido, sin dudas servirá y mucho para la promoción de las empresas y la industria en general. Hemos incluido notas de los Vicepresidentes, de la Directora Ejecutiva y del Ministro de Educación, como forma que no solo informe sobre qué proveen las empresas, si no del estado del arte de la industria y la visión de CESSI sobre los temas relevantes de la agenda nacional. Este año se incorporó el inglés en los textos y todas las notas e informaciones tienen su correspondiente versión en ese idioma, de manera que sirva como instrumento promocional en el exterior. E incluye una excelente recopilación de todas las empresas asociadas en Cessi, con su oferta específica, mas allá de lo que han publicado específicamente aquellas que nos acompañaron con su publicidad y sponsoreo.

En estos días estamos procediendo a distribuir copias entre referentes nacionales, consulados, centros de negocios, embajadas y cámaras empresariales. Y próximamente tendremos liberada la versión web, para que lo mismo que puede verse impreso, pueda obtenerse de manera digital.
Ahora, ¿por qué es necesario tener una publicación de este tipo?. Cuando vamos a visitar países tratando de mostrar la oferta Argentina, o cuando nos reunimos con referentes de otros sectores económicos, o cuando posibles inversores visitan nuestro país, necesitamos poder mostrar lo que mencionamos: que tenemos una industria creciente, pujante y con grandes posibilidades de sostener un crecimiento como el actual. Y para esto, mas allá de los gráficos y estadísticas globales, la posibilidad de mostrar las empresas se convierte en un hecho por demás relevante. Y de una u otra manera, debería convertirse esta información, en negocios para nuestras empresas en el tiempo. No se trata de tener un folleto sectorial. Se trata de tener un instrumento que permita distinguir quien puede ofrecer determinados productos o servicios y poder tomar contactos con ellos.

Y con esto estaríamos dando los pasos finales de un ciclo, que tendrá su broche de oro con la Cena Anual y la entrega de los Premios Sadosky el próximo 27 de Noviembre, junto con el festejo de los 25 años de nuestra institución.

En suma, estamos cerrando una gestión, que no hace sino reflejar los resultados de la misma: Un resumen de lo que hoy ofrecen las empresas en Argentina; y un plan de acción para los próximos años. Lo primero muestra cuanto ha crecido y madurado, y lo segundo como se proyecta para el futuro.

Y esto, para un sector no es poco.

Software Embebido

Editorial publicado el 30 de Julio de 2007

Uno de los principales temas pendientes que tenemos en nuestra agenda de los últimos años, es sin dudas la inclusión del software (y los servicios relacionados), en el resto de la economía de nuestro país. Hemos creado una industria relativamente competitiva y creciente, pero a fuerza de impulsar los mercados externos y en alguna manera la recuperación económica. Pero poco hemos logrado con la inclusión de la tecnología domésticamente, y podríamos decir que Argentina aún está muy lejos de tener una economía con alto contenido tecnológico. Vemos mínimos avances en utilizar de manera intensiva la tecnología en las cadenas productivas, las administraciones gubernamentales, y en buena parte de la economía en general.
Por supuesto que no todo es blanco o negro, y en algunas áreas se han realizado importantes avances, pero en líneas generales, el resultado aún no es bueno.
Y esto es particularmente preocupante cuando vemos el contenido tecnológico que conllevan los bienes y servicios que Argentina exporta. Por supuesto que hay empresas que han hecho del uso de TI parte de su estrategia de negocios, y son a las que naturalmente les va mejor, independientemente del efecto del tipo de cambio. Sin embargo una gran mayoría de los bienes exportables, provienen de una manufactura escasamente tecnificada, con poco uso de internet de manera productiva y comercial, y con bajo contenido que le permita ser competitivos “sistémicamente”. Algo parecido ocurre con una buena parte de la oferta del campo. Solo por mencionar algunos ejemplos.

Y en algunos de los primeros casos, el esfuerzo tecnificador no proviene de la decisión empresarial de búsqueda de mejoras, sino de la demanda externa que obliga a utilizarla (como la trazabilidad por ejemplo). Y entonces, se da la paradoja, que el país exporta productos con escaso uso tecnológico, y tecnología por separado, como si no pudiesen ser parte de una sola oferta. Al fin, resultaría para un país mucho mas rentable, exportar bienes de alto valor agregado que embeban software y le den ventajas competitivas. No hace mucho tiempo que leí que Windows Vista poseía unas 50 millones de líneas de código, mientras que el nuevo Airbus 380, contenía más de mil millones de líneas. En suma, ambas exportaciones son buenas para sus respectivos países, pero sin dudas exportar bienes como los aviones resulta muy atractivo incluso para las empresas tecnológicas.

Trabajar con las cadenas productivas y con algunas economías regionales, creo que es un tema sobre el cual tendremos que retornar reiteradamente, y propugnar que nuestros gobernantes estimulen con políticas públicas el uso intensivo de TI. Al menos si queremos vender algo mas que soja y software (y por separado).

Exportaciones o Internacionalización

Editorial publicado el 16 de Julio de 2007

Como sabemos, las exportaciones SSI de Argentina, han crecido significativamente en los últimos años, y todos los indicadores muestran que esta tendencia se mantendrá, al menos por un tiempo. El mercado mundial está demandando mas software y nuestro país puede ofrecer una amplia variedad de productos y servicios, a precios competitivos y calidad apropiada.
Ya hemos hablado de la relevancia que las exportaciones están teniendo para muchas empresas de nuestro país y lo atractivo que les está resultando, hacer inversiones a empresas internacionales en nuestro territorio.

Por hoy quisiera dedicarme a analizar el tema desde otro ángulo.
Si quisiéramos ser correctos, deberíamos hablar de “facturación de empresas Argentinas provenientes del exterior”, en lugar del genérico “Exportaciones”, dado que este último se refiere estrictamente a bienes o servicios producidos enteramente en el país y comercializados fuera de nuestras fronteras. En nuestro caso, hay muchos ítems facturados genéricamente como “E”, que corresponden a servicios prestados directamente en el exterior (como la consultoría por ejemplo). Además, gran parte del software y por supuesto los servicios, son considerados “servicios” a los efectos del código aduanero, y por lo tanto no sujetos a que pasen por la aduana a su salida, y por ende de muy difícil valoración.
Pero como este concepto puede ser poco entendido por legos en la materia, usamos genéricamente la palabra Exportaciones para definir los ingresos del exterior por ventas de software y servicios.

Ahora, ¿deberíamos entonces hablar de promover las exportaciones o promover la internacionalización de las empresas? Por favor, no se confundan con transnacionalizar, que es otro concepto y tiene que ver con el origen de los capitales. Estamos hablando de empresas que constituyen otras formas de personas jurídicas en el exterior para realizar negocios en esos mercados.

He visto que en muchas partes del mundo, por ejemplo España, se habla de promover la internacionalización de las empresas, en lugar de promover exportaciones. Y este concepto parecería tener sentido. De hecho una compañía puede comercializar sus productos o servicios en el exterior, incluso con sus propias subsidiarias, afiliadas u otro tipo de sociedades y ser esto muy atractivo para el país. En nuestra actividad, donde el carácter intangible de los bienes hace mucho mas necesario que en otras actividades la presencia física en el exterior, no solo es una práctica habitual, sino que resulta altamente positiva que sea apoyada esta situación. Inclusive cuando esto significa la contratación de empleados de otra nacionalidad, o la inclusión de capitales locales, para dar un mejor servicio a clientes, o un mayor valor agregado.

De muchas empresas internacionales que están operando corrientemente en Argentina, sabemos el origen de sus capitales (y muchas veces tampoco muy claramente), pero no de sus productos o servicios, dado que estos pueden ser brindados desde una u otra sede, de acuerdo a su conveniencia. Por lo tanto promover que las empresas Argentinas se internacionalicen, parece ser una terminología apropiada y un eje de trabajo relevante de cara al futuro plan de acción 2008/11.

O sea, necesitamos que cada vez tengamos más de nuestras nuevas multinacionales, tal como lo comentamos en el editorial del pasado 30 de Octubre del 2006 (“los ejemplos exportadores”).
En suma, y de eso se trata, ganar mercados, ser mas hábiles que otros y finalmente lograr resultados que fortalezcan a las propias empresas y a la industria en su conjunto.

Las Compras del Estado

Editorial publicado el 27 de Febrero de 2007

Mejor dicho, las NO-Compras del estado, es sin dudas uno de los capítulos que tenemos sin resolver en la agenda temática sectorial.
Y, como todo tema no resuelto, necesita que le pongamos foco y trabajemos inteligentemente para tratar de encontrar los espacios que faciliten las soluciones. Ya hemos visto que la mejor respuesta a los problemas ha sido tomar el “toro por las astas” y batallar hasta encontrar la forma de que el tema tome primero estado deliberativo, y luego encuentre las soluciones racionales entre los actores involucrados.

Hace poco conversábamos con un analista de mercado y coincidíamos en que todos los mercados han crecido en los últimos años: el corporativo, el externo, el masivo y el de pymes, exceptuando el gubernamental. Y esto es un problema complejo. Porque diferentes administraciones han estado haciendo cosas, al menos en algunas áreas, sólo que esto no está vinculado con compras, sino más bien con gastos, donde el rubro mano de obra (interna) ocupa una parte muy destacada.

Por supuesto, hay algunos sectores que parecen más proclives para trabajar con el sector privado. Pero, en un término promedio, digamos que la interacción es mínima o solamente limitada a aquellos insumos de hardware y software que son indispensables.
Cuando nos reunimos con la Ministra Miceli, en el mes de Diciembre, tocamos este tema. Lo hemos hecho con otros importantes funcionarios, donde siempre reiteramos el asunto, al menos para crear conciencia del problema. Podría resultar sorprendente que muchos de ellos están de acuerdo con los postulados básicos. Pero, luego aparecen los problemas para definir cómo se puede poner en marcha políticas en este sentido. Y también resistencias internas por intereses diversos, por supuesto.

Pero es un tema que tiene varias aristas. En nuestro discurso de la cena de los Premios Sadosky, hemos denunciado la inconducente política de compras sin licitación a universidades públicas. Esto desenfoca a estas de su auténtico rol, compite –deslealmente– por los recursos humanos y tergiversa la naturaleza de los gastos públicos. Y como si fuera poco, no ayuda a generar una industria.

En esa misma cena también dijimos: “Está visto que no hay mejor promoción que la generación de mercados. Y en este sentido, el estado puede ser un factor decisivo para el afianzamiento de nuestra industria, usando su capacidad de compra y su necesidad de actualización tecnológica”.
Pero las empresas muy posiblemente también tengamos que hacer algunos deberes para poder proveerle al estado. En principio, proveyendo productos y servicios que ayuden a la eficiencia, sabiendo que el funcionario debe administrar correctamente los fondos públicos y no gastar en beneficio del sector privado. También cambiando algunos de nuestros procedimientos para adaptarse a sus exigencias. Y, por qué no, en algunos casos trabajar bajo costo para ganar experiencia para la búsqueda posterior de mercados externos. Por supuesto, en esto tiene mucho más para hacer el estado que el sector privado.

En suma, es un tema que debemos tratar, y usar los foros abiertos (o los que podamos abrir) para impulsar un debate, que vaya generando conciencia y que permita que surjan naturalmente las soluciones.

Por lo pronto será un punto que incluiremos en el debate del plan estratégico que el gobierno quiere impulsar para los próximos años, donde la industria del software tiene un capítulo preponderante. Y también será parte de la agenda de nuestros encuentros con los candidatos de todas las vertientes políticas para las próximas elecciones. Pero aún está todo por hacer. Creo que el tema merece que lo enfrentemos decididamente.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Mirando en retrospectiva

Editorial publicado el 25 de Septiembre de 2006

Como podrán leer en este boletín, CESSI ha sido reconocida hace unos días por ITSitio, uno de los medios mas leídos en el sector. Es interesante leer los motivos que llevaron a los organizadores a otorgarnos este reconocimiento. Les recomiendo que lo hagan.
Cuando miramos en retrospectiva la situación del sector, comparando los datos actuales con la que se presentaba unos pocos años atrás (incluso previos a la crisis), no podemos sino sentir una legítima satisfacción por algunos de los resultados alcanzados.

Veamos.

De un poco mas de 14.000 empleados en el año 2000 (previo a la crisis), pasamos a mas de 35.000 (unas 2,5 veces mas). Y la mayor parte de estos dedicados al área técnica-productiva.
De tener una participación menor al 0,6% del PBI Argentino, ya hemos superado el 1,2% (y con una economía creciendo al 9%). Altos funcionarios públicos, políticos, empresarios, analistas y formadores de opinión están reiteradamente mencionado al sector como uno de los posibles factores claves para un futuro de Argentina. Antes esta percepción era muy baja como se recordarán. Empezamos a tener visibilidad en el mercado internacional como players, habiendo crecido nuestras exportaciones mas de cinco veces (y superando a sector como el vitivinícola por ejemplo). Empresas líderes mundiales están haciendo inversiones y esto como muchos sabemos es solo el comienzo, hay muchos anuncios aún por venir. El año pasado se invertido una cuantiosa suma (considerando los escasos recursos que destina nuestro país), en inversión especialmente en Investigación y Desarrollo, superando el 8% de los gastos totales de nuestras empresas.

Más de 280 empresas se han presentado para ser promovidas por ley, abriendo sus estados financieros y relevando la información de su personal, lo cual muestra un sector que comparativamente tiene muchos menos inconvenientes fiscales y tributarios que otros sectores de la economía.

Y finalmente vemos que ha cambiado el clima de negocios, y si bien aparecen nuevos problemas (la rentabilidad, la disponibilidad de recursos humanos que sustente el crecimiento, etc.), es notorio que la gran mayoría de las empresas están viviendo una etapa de crecimiento o consolidación.

Por otro lado, como nunca se han podido instrumentar políticas públicas mixtas, como ser las leyes de promoción (nacionales o provinciales), planes estratégicos, difusión de carreras informáticas, centros de I+D, creación de Polos tecnológicos, planes de financiamiento. Y si bien han sido los gobiernos los responsables de implementarlos, buena parte de las mismas han salido por impulso (y con el aporte) del sector privado, y esta cámara en particular.

En suma, algo cambió en los últimos años. No solo el valor de la moneda o las autoridades de los gobiernos. También se está consolidando una industria que hoy es una importante generadora de empleo, ingresos para el país, y que tributa de manera directa e indirecta casi un 80% del presupuesto universitario de Argentina.

Aún estamos lejos de lo que debería ser. Todos sabemos que esto son señales primarias de algo que podría ser relevante para el futuro de nuestro país. Pero podríamos decir, que estamos en una colina mucho más importante que años atrás. Tenemos la montaña de oportunidades por delante, pero podemos mirar la quebrada que quedó bastante abajo y sentir un pequeño aunque legítimo orgullo. Aunque nos de vértigo mirar el camino andado o preocupación el que tenemos al frente.

Una Industria Promovida, no subvencionada (*)

Editorial publicado el 4 de Septiembre de 2006

En los últimos años, hemos visto que se han implementado diversas medidas destinadas a la promoción de la industria del Software y los Servicios Informáticos, tanto de carácter nacional, como en varias jurisdicciones provinciales.La Real Academia es clara en cuanto a la acepción de la palabra promoción (*), usando "...elevación, mejora, hacer conocer, incrementar..." para definirla. En suma, hacer crecer una actividad. Y mundialmente es aceptada como la definición para "políticas de promoción", al conjunto de acciones destinadas a dotar de mayor competitividad y difusión a una actividad.
Muy diferente por supuesto es la definición de subvención. Estas son acciones destinadas para acudir en auxilio, cubriendo necesidades puntuales de un sector.Argentina ha tenido históricamente varios sectores (e industrias) subvencionados, atendiendo urgencias de los mismos, o ante la presencia de entornos internacionales que los pusieron en situaciones difíciles. Las políticas de subvenciones mantenidas en el tiempo, han sido históricamente cuestionadas (solo habría que ver el gran debate de la OMC y los subsidios agrícolas), y no así las políticas de promoción, siempre que estas no impliquen una subvención encubierta.
En este sector TI, casi no ha habido políticas ni de las unas ni de las otras. Ahora se ha ido generando un marco promocional importante, tanto que es visto con recelo por los países vecinos. Este marco promocional es muy necesario dado que es una industria que está aún muy lejos de lograr lo que potencialmente podría, y por lo tanto, requiriere políticas públicas que la ayuden a crecer. Es casi como una inversión hacia el futuro.
Pero no deben considerarse las promociones como subvenciones o subsidios. Una política de subsidios podría ser un suicidio para la industria, jugando con las palabras. Una subvención es naturalmente asistencial y un subsidio, temporal. Las industrias que han tenido este tipo de políticas, tienden a convertirse en menos competitivas y muy dependientes de los favores del estado, los cuales pueden depender de los humores de las administraciones de turno o la situación macroeconómica. Nuestra industria legítimamente debe ser promovida, no subvencionada. No necesitamos la asistencia del estado para subsistir (de hecho lo hemos hecho por muchos años sin su participación). Y estamos demostrando que la promoción es buen negocio, para un estado que ahora recauda más impuestos que antes, tiene muchas más personas empleadas y ha comenzado a percibir la importancia de cambiar el perfil exportador.
Pero desde nuestro lado del mostrador, también debemos comprender que lo mejor es no caer en tentación de considerar las promociones como subvenciones. Y entender que este marco auspicioso debe ser una plataforma de crecimiento y reinversión. Ver otra realidad podría llevarnos a perder reflejos para ser competitivos en mundo donde la globalización, quiérase o no, es una realidad que exige cada vez mayores esfuerzos.Por supuesto que sabemos los inconvenientes de la hora: costos incrementados, puja por los recursos, crédito aún insuficiente o inalcanzable, marco legislativo laboral no auspicioso, etcétera. Pero esto es parte de otro debate.Muchas de las acciones promocionales actuales, no son más que aliviar la elevada carga impositiva existente. Y en este sector, de mano de obra intensiva y con un alto grado de tributación, liberar recursos fiscales, permitiría reinvertir en la búsqueda de mercados, la capacitación, el crecimiento en varios sentidos, la investigación y el desarrollo.Por lo tanto, es tiempo de crecer y solidificar.
Y cuanto menos dependiente de los aportes del estado seamos, será mejor para todos, aún para las propias empresas.Y para el estado, promover esta demostrando que ha sido un buen negocio.

(*) Según la Real Academia Española: Promoción: Elevación o mejora de las condiciones de vida, de productividad, intelectuales, etc. Conjunto de actividades cuyo objetivo es dar a conocer algo o incrementar sus ventas Subvención: Venir en auxilio de alguien o acudir a las necesidades de algo Subsidio: Prestación pública asistencial de carácter económico y de duración determinada.

viernes, 28 de septiembre de 2007

La marcha de la ley 25.922 y otras acciones gubernamentales

Editorial publicado el 29 de Mayo de 2006

Tenemos razonables indicios que en estos días se estaría firmando la resolución (si es que no se firmó ya) que establece la retroactividad de la fecha desde la cual se perciben los beneficios, al momento que en que la documentación fue debidamente completada de acuerdo a la resolución 61/2005. Con esto quedaría resuelto uno de los temas de interpretación pendientes para la aplicación de los beneficios de la ley.

Entendemos que usar la fecha en la cual fueron cumplimentados los requisitos de la resolución y no la del ingreso del primer expediente, puede generar alguna incertidumbre, aunque por lo que hemos visto para el caso de las primeras 34 empresas, esta fechas varían desde Mayo del 2005 (es decir desde el mismo momento en que las primeras presentaron sus documentos originalmente), hasta Diciembre (con solo 6 casos), lo cual indica que el criterio parecería guardar una lógica en cuanto al otorgamiento de la misma.

Podemos entender los argumentos del departamento de legales de Economía, cuando determina en un dictamen interno, que la mera presentación de un pedido de inscripción no puede ser motivo de reclamo de ser la fecha de inicio, sino que debería considerarse el momento en que efectivamente la documentación exigida haya sido provista. Pero teniendo en cuenta exclusivamente esta información y no los elementos suplementarios que han sido pedidos y que originalmente no figuran en dicha resolución. Por lo tanto, parecería que hay cierto grado de racionalidad en la misma (mas aún viendo las fechas otorgadas en los primeros casos), aunque nos hubiera gustado tener la retroactividad total a la fecha de inscripción primaria.
Asimismo, tenemos conocimiento que en estos días otras empresas están siendo aprobadas con lo cual serían unas 50 las que estarían en estas condiciones antes de fin de mes, es decir un 20% de las inscriptas. Por otro lado hemos negociado la posibilidad que sean revisados los expedientes que tienen un dictamen negativo por temas formales, de manera de poder levantar los mismos (lo cual NO está contemplado en la reglamentación vigente).
¿Es esto suficiente?, ¿podemos estar conformes?. Por supuesto que no. Quisiéramos ver ya en el régimen a todas las empresas que ameriten estarlo. Y percibiendo los beneficios. Y quisiéramos también que la tramitación sea menos burocrática y mas ágil.
Cessi está siguiendo este tema mas que semanalmente, tratando de realizar las acciones necesarias, o facilitando los caminos de acción para que las cosas sean mas expeditivas. Cuando algún socio nos pregunta por el status de la implementación, nos resulta complejo describir todas las acciones que estamos llevando adelante, porque muchas de ellas no son perceptibles.
Sabemos que todos los regímenes de promoción están con demoras muy significativas, y algunos de ellos con serios conflictos. Y si comprendemos que hay leyes que a pesar de haber sido sancionadas hace años (como la de firma digital) aún están pendientes de instrumentación, podremos comprender porqué algunos otros sectores de la economía miran con envidia los avances realizados en nuestro caso (aún que los consideramos insuficientes y tardíos).
En suma, avanzamos tanto como el espacio que vemos. Y de tanto en tanto, por qué no decirlo, retrocedemos algún paso, pero el proceso marcha. 50 empresas, fecha retroactiva, sin casos de rechazos, posibilidad de una segunda revisión, en suma constituyen hitos en un proceso que va permitiendo obtener algunos logros, aunque no sean los que nos gustaría. Digamos que son los posibles en el marco actual.
Y en este sentido debemos comprender, aún que nos cueste entender desde nuestra óptica empresarial, que estamos siendo uno de los sectores que están recibiendo algunos beneficios por políticas públicas en esta administración (súmenle a las leyes, el Fonsoft, los subsidios Fontar, el Fomeni, los planes con Educación y Trabajo, o las acciones con la Cancillería por ejemplo). Como nunca antes. Y esto no pretende ser un elogio a una administración, ni mucho menos, es solo un indicativo que debemos tener presente. Quisiéramos ver un gobierno apoyando aún mas a los sectores productivos y con mejores señales en algunos campos (el laboral por ejemplo, que está entrando en un terreno delicado). Pero dentro del marco posible, estamos logrando algunas cosas. Como se dice por ahí "...es lo posible dentro de lo que hay...". Resignación?...nunca!. Realismo para empujar las cosas desde los costados desde donde es posible.