martes, 30 de octubre de 2007

Un mensaje especial

Editorial publicado el 7 de Mayo de 2007

En la semana del trabajo, nada mejor que tener algunas reflexiones dirigidas a todos quienes se desempeñan en nuestro sector. Primeramente va mi saludo a los programadores, analistas, consultores, diseñadores, generadores de contenidos, comerciales, administrativos, directivos, etc., solo por dar una rápida lista de las profesiones que atienden diariamente las diferentes facetas de nuestra fascinante actividad.

Una industria del conocimiento, se hace fundamentalmente sobre la base de la capacidad intelectual de su gente. Por supuesto que al igual que otras actividades, también hace falta infraestructura, capitales que soporten el desarrollo del negocio, acceso a mercados y otros factores, pero sin capital humano ningún negocio de este sector es posible. Y la calidad de las empresas es el fruto de quienes la integran y de cómo se interrelacionan entre sí.

Seguramente habrán escuchado sobre el proceso de crecimiento que estamos experimentando en los últimos años, y de las buenas perspectivas que parecen posibles de prever. Efectivamente si consideramos el período 2002-2006, la tasa de crecimiento promedio anual fue superior al 20%, casi triplicando la del resto de la economía. Y la de empleo mucho mayor aún. Hoy hay casi tres veces más de personas ocupadas que pocos años atrás, especialmente en empleo productivo. Esto, en un país en el que hasta hace poco solo veíamos como oportunidad de conseguir algún empleo con futuro, fuera del mismo, ya es de por si, todo un logro. Y mas aún, si consideramos que cientos de compatriotas colegas, están emprendiendo el regreso, atraídos por las buenas condiciones que parecen estar presentes. Argentina es un país que aún detenta una de las mejores tasas en materia de educación (al menos comparadas con algunos países cercanos), y aunque todos sabemos el deterioro que ha tenido ésta en Argentina, no deja de ser aún un margen a nuestro favor.

Tal vez, en un futuro podamos ver que se haya revertido la tendencia y que podamos sentirnos orgullosos que nuestro sistema educativo, muestre índices de una mejora continua. Pero aún así, todavía tenemos un sistema al que concurre una buena parte de nuestros jóvenes y que es posible hacerlo gratuitamente sin pérdida de la calidad educativa.

Que la demanda de empleo abunde, y en un empleo de calidad, es por lo tanto una buena noticia en si misma. Por supuesto que una alta rotación y el cambio en los factores de costos, no son siempre buenos para la calidad de las empresas y sus proyectos, pero mirando en perspectiva, es bueno para Argentina que tengamos la posibilidad de generar empleo de calidad.
Creemos que razonablemente tenemos capacidad en los negocios que nos permitirían aún aumentar significativamente el número de personas trabajando en nuestro sector. Pero dependerá que podamos convencer a más del 95% de los estudiantes que prefieren otras carreras, que en esta profesión podrían tener un buen futuro, ser reconocidos profesionalmente y con posibilidades ciertas de realización.

Pero no es sólo un tema de cantidad, sino que también debemos prever que tengamos la posibilidad de generar esquemas de carreras profesionales de manera de permitir que cada uno de ustedes pueda tener mejores posibilidades para su futuro. Obviamente esto dependerá de las empresas donde se desempeñan, pero que el sistema productivo, sea una especie de co-garante que permita esto, es algo sobre lo que todos deberíamos trabajar.

Y aquí voy con mi última reflexión. Una industria finalmente la hacemos entre todos. Como bien decía alguien recientemente, crecimiento no es sinónimo de desarrollo. Que podamos tener una industria competitiva en una razonable escala mundial, será el fruto de muchos esfuerzos. Y que el crecimiento no se transforme en gordura sino en el desarrollo de músculos que nos hagan aún mas competitivos, debería ser parte de nuestra contribución. Por supuesto que quienes tenemos responsabilidades de dirigencia, debemos pensar estrategias y definir planes que lo hagan posible. Pero todos somos y seremos parte de esto.

No es atinado hoy pensar en una Argentina que tenga una industria tecnológica sólida en pocos años. Algo de esto ya está pasando. Por supuesto que en un país imperfecto, con organizaciones políticas, empresas, universidades y administraciones imperfectas, no podemos pensar en alcanzar niveles de máxima competitividad mundial, pero razonablemente podemos aspirar a que todos tengamos un mejor futuro, donde nos sintamos legítimamente orgullosos de haber sido capaces de recrear las condiciones competitivas y económicas de nuestro país.

En el día del trabajo pues, pensemos en el trabajo, que es la mejor manera de poder tener un mejor futuro para todos.

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